Tratamiento de las mamas (mastología)

Entre la patología benigna de la mama deben incluirse las anomalías o malformaciones anatómicas, las alteraciones funcionales premenstruales que asientan en la mama, la patología inflamatoria relacionada sobre todo con las mastitis postparto y también la llamada enfermedad de Mondor, la mastopatía fibroquística y los tumores benignos como el fibroadenoma o el papiloma intraductal.

La mastopatía fibroquística o enfermedad fibroquística de la mama es un concepto histológico (de biopsia) sin traducción clínica ni radiológica específica y que se utiliza para agrupar diversos cambios y lesiones mamarias benignas, que generalmente aparecen combinados y que no representan una entidad clínica determinada. Se considera que los cambios fibroquísticos son una reacción exagerada del tejido mamario a niveles altos o bajos, cíclicos o acíclicos, de las hormonas ováricas. Incluye quistes apocrinos o inactivos, adenosis y fibrosis mamaria.

Las manifestaciones clínicas principales de las mastopatías en general son el dolor mamario, la induración o aumento difuso de la consistencia mamaria sin nódulo definido y el derrame por el pezón o telorrea, poco frecuente. El diagnóstico puede completarse con la exploración clínica y con la punción y aspiración del quiste, la mamografía, ecografía, citología del aspirado o del PAAF y la biopsia en aquellos casos con tumor o bulto definido.

En general no se requiere ningún tratamiento específico. Se recomienda la supresión del tabaco, café y otros. En las pacientes sintomáticas que manifiestan dolor mamario puede recomendarse tratamiento tópico con progesterona o aceite de Primarosa. Y en presencia de quistes, tras la punción-aspiración, puede ir bien un medicamento como danazol.

El fibroadenoma es un tumor benigno muy frecuente (10% de las mujeres), especialmente en jóvenes. Es un nódulo mas bien duro, redondo u ovoideo, bien diferenciado de los tejidos vecinos y en general pequeño, entre 1 y 4 cm. No produce síntomas y lo más frecuente es que la mujer lo descubra casualmente durante la ducha.

El tratamiento, si es preciso, requiere de su extirpación quirúrgica. En jóvenes, la conducta puede ser expectante. Pero algunos autores recomiendan la extirpación sistemática, especialmente en mujeres adultas, premenopáusicas, por el riesgo de ocultar un tumor maligno. Por supuesto, si son muy grandes, o crecen rápido, deben extirparse ya que puede tratarse de un Tumor Fillodes.

Las lesiones mamarias con potencial maligno (o precanceroso) son las llamadas mastopatías de riesgo o mastopatías proliferativas atípicas, que incluyen fundamentalmente a la hiperplasia lobulillar atípica y a la hiperplasia ductal atípica.

La mastopatía fibroquística no proliferativa no aumenta el riesgo de cancer de mama. La mastopatía proliferativa sin atipia (que incluye hiperplasia, fibroadenoma con hechos complejos, adenosis esclerosante y papiloma intraductal) tiene un riesgo relativo para cáncer de mama de 1.5-2. Y la mastopatía proliferativa con atipia tiene un riesgo relativo para cáncer de mama de 4-5 (es decir, aumenta en 4-5 veces las posibilidades de que la mujer desarrolle cáncer de mama en el futuro).

El tratamiento, por tanto, incluye la cirugía realizando exéresis-biopsia y la posible conveniencia de prevención medicamentosa posterior del cáncer de mama con tamoxifeno o raloxifeno.

Esta prueba de imagen no invasiva ayuda a determinar si las lesiones de mama son benignas o malignas y diferenciar entre masas sólidas o quistes. Es muy aconsejable para las mujeres con pechos densos.

¿Qué es una ecografía de mama?

Se trata de un tipo de prueba de toma de imágenes mediante ondas sonoras o ultrasonidos que se suele realizar para obtener información adicional a otras pruebas, como la mamografía -imágenes tomadas con rayos X- o una resonancia magnética del pecho -que emplea imanes y ondas de radio para obtener las imágenes-.

Es un examen médico no invasivo -sin inyecciones ni agujas, es decir, sin generar dolor- y exento de riesgos para la salud de la mujer, puesto que no hay exposición a radiación. Permite obtener imágenes en tiempo real para comprobar la estructura y el movimiento de los órganos y el flujo sanguíneo que circula por los vasos.

Salvo no aplicar cremas, lociones ni ningún tipo de productos en el pecho el día de la prueba, no es necesario ningún tipo de preparación especial. Una vez que la mujer está tumbada boca arriba, el radiólogo aplica un gel frío en la mama, sobre el que se pasará un dispositivo manual para examinar el interior del pecho.

Al ser una evaluación complementaria a la mamografía, suele emplearse para tener más datos o información más detallada cuando se ha detectado un tumor en un examen de las mamas, los resultados de la mamografía son anormales o existe secreción del pezón transparente o con sangre.

Casos en los que se usa la ecografía de mama

Los especialistas suelen solicitar a una mujer que se realice una ecografía de las mamas en los siguientes casos:

  • Determinar las características de las lesiones de las mamas y su área.
  • Establecer si una anormalidad detectada en la mamografía es benigna o cancerosa.
  • Diferenciar entre las masas o los tumores no cancerosos con quistes -sacos con líquido- o fibroadenomas -tumores benignos sólidos-.
  • Guiar una aguja durante una autopsia de mama.
  • Detectar tumores pequeños que todavía no se han propagado hacia los ganglios linfáticos, aunque no permite ver todos los tipos de cáncer.
  • En el caso de las mujeres con mamas densas, cuyas lesiones mamarias son más difíciles de detectar con la mamografía.